Sí, sí, ya sé que algunos estaréis ahora mismo pensando "puaj, pero que dice de sangre frita". Sin embargo, para los aficionados a la casquería esto es un manjar de los buenos. Os recomiendo que lo probéis porque el que prueba repite. ¿O es que no coméis morcilla que lleva litros de sangre de cerdo? A mí personalmente la morcilla cruda me encanta. Podéis encontrar sangre ya cocida en las carnicerías (la sangre cruda está prohibida desde hace bastante tiempo, creo que desde los tiempos de la peste porcina o las vacas locas, quien sabe), pudiendo ser de cordero, ternera o cerdo. La verdad es que no sé muy bien de qué es la que compro yo, ya que pido sangre cocida sin más explicaciones. Viene en un taco que puedes cortar en trozos como más te gusten, gruesos o finos. Ánimo que hay que probar cositas nuevas. Eso sí, mejor como aperitivo o tapa, que como plato principal empacha un poquito.Ingredientes para 4 personas:
- 1 taco de sangre cocida
- 1 o 2 cebollas grandes
- Orégano seco (opcional aunque muy recomendable)
- Sal
- Aceite de oliva virgen extra
Preparación:
Pela la cebolla quitando la primera capa y córtala en juliana, es decir en tiras. Ponla a pochar a fuego medio en un buen chorro de aceite y un poco de sal. Cuando esté blanda y transparente retírala y reserva. Corta la sangre en rodajas finas o gruesas, o en tacos, en fin, como más te guste. Particularmente lo prefiero en rodajitas finitas para que se hagan bien. Ponla a sofreír en el mismo aceite y sartén donde has hecho la cebolla. Cuidado al darle la vuelta que se rompe con facilidad. Cuando tome color, más o menos como en la foto, añade de nuevo la cebolla y un puñadito de orégano. Mezcla todo bien unos minutillos para que se integre el orégano y retira. Deja reposar unos minutos y sirve con el aceite que quede ya que está de miedo. De hecho de un día para otro gana muchos enteros ya que se impregna mejor del aceite de la cebolla y el orégano.
Pela la cebolla quitando la primera capa y córtala en juliana, es decir en tiras. Ponla a pochar a fuego medio en un buen chorro de aceite y un poco de sal. Cuando esté blanda y transparente retírala y reserva. Corta la sangre en rodajas finas o gruesas, o en tacos, en fin, como más te guste. Particularmente lo prefiero en rodajitas finitas para que se hagan bien. Ponla a sofreír en el mismo aceite y sartén donde has hecho la cebolla. Cuidado al darle la vuelta que se rompe con facilidad. Cuando tome color, más o menos como en la foto, añade de nuevo la cebolla y un puñadito de orégano. Mezcla todo bien unos minutillos para que se integre el orégano y retira. Deja reposar unos minutos y sirve con el aceite que quede ya que está de miedo. De hecho de un día para otro gana muchos enteros ya que se impregna mejor del aceite de la cebolla y el orégano.
